LADRIDO 2nd Chance #3

LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3 LADRIDO 2nd Chance #3


El tercer volumen de esta temporada coincidía con el lanzamiento de la nueva entrega de nuestro fanzine estandarte, el MARIO KATZ. Ladrido 2ndChance #3 tenía que ser el regalito de acompañamiento perfecto, además del ítem que nos sirviera como tarjeta de visita allá donde fuéramos.

Sorprendemente, la jugada salió bien. Dando copias en la BloggerCon del Salón del Manga de Barcelona, en el II Salón del Manga (ya, claro) de Valencia o a quienes comprasen alguno de nuestros otros fanzines, nos dimos cuenta de que son cada vez más quienes conocen Ladrido, y no solo para mal.

Y que cada vez son más quienes se lo guardan.

Hablando con muchas personas que han leído nuestro trabajo, me alegra saber que Ladrido es el típico panfletillo que no tiras, pero que tampoco recuerdas donde lo has dejado. No lo lanzas a la papelera porque, bueno, es un tebeo y la portada hace gracia, pero no lo lees cuando te lo dan y, como es tan pequeño, no lo encuentras después.

Al cabo de unos días, cuando vas en el autobús o estás vaciando tu mochila, te lo encuentras de casualidad en un bolsillo, o dentro de otro libro. Como un ángel de la guarda en un momento de sopor. Y lo mejor, en lo que todos coinciden, es que te echas unas risas con él.

El objetivo de Ladrido está cumpliéndose. Wowowiwo.

Este tercer número, con sus buenas quinientas copiacas (y, por supuesto, agotado mientras escribo estas líneas) está dedicado completamente a la Internet y sus peculiaridades. Son muchos los autores que repiten one more time (Arinna, Shirubia, Pedro Kat o Manu, que además se encarga de la portada con un Puto Perronjuto) y que le dan poco a poco una línea de continuidad al 2ndChance. Que más valen buenos conocidos que malos por conocer.

Por cierto, la edición original en papel de este Ladrido salió desordenada. Las cubiertas y las páginas centrales estaban perfectamente, pero algunas tiras se publicaron en un orden incorrecto. Con decir que el índice estaba en la cuarta página creo que hay suficiente. En fin, como el producto de las órdenes no altera el factor, no hubo bajas que lamentar, pero sí que se pudo haber perdido el reconocimiento de la autoría en algunas páginas. Perodnadnos, no volverá a ocurrir descuidadamente: tan solo de forma intencionada.