Reseña: Las Crónicas de Matilda

La semana pasada os iluminamos con Zuzumba!, un fanzine con potrollón de colaboradores surgidos de los portales Subcultura y Wee, los colosos en esto del webcómic. Y esta semana continuamos con la edición en papel de Las Crónicas de Matilda, cuyos autores también vienen del mundo de la Internet. Y yo me pregunto: ¿los webcomiqueros no habían renegado durante años del formato papel? Esta sucesión de publicaciones en papel que evidencian lo contrario nos deja claro lo cambiacapas que son. ¡Cambiacapas! Ya me lo decía mi madre: nunca te cases con un webcomiquero.

En realidad jamás dijo eso porque no tiene ni p*ta idea de lo que es un webcómic ni, si me apuráis, un ordenador.

Las Crónicas de Matilda es un cómic de colaboración entre tres grandes del mundillo del webcómic. No, no son ni Morán ni Laurielle, son los siguientes que molan en el escalafón. Tanto la historia como los lápices corren a cuenta de Defriki, Alfredo Murillo y Fadri, en una demostración de que el trabajo en equipo existe y además con buenos resultados. Tanta compenetración me abruma.

 

 

Esta formación de artistas se debe a que hace cuatro años, allá por 2009, los tres empezaron a divagar y entre lluvia de ideas y chorradas varias idearon esta hilarante historia. Mirad que son vagos, cuatro años para ponerse a dibujar un cómic. Luego lo sacaron en crowdfunding y en menos de tres meses lo acabaron, maquetaron y distribuyeron. ¿Pero qué brujería es esta? Nunca sabremos si esta presteza se debió a su amor por el dinero o a que querían quitarselo de encima y comenzar nuevos proyectos.

 

 

La mendicidad de dinero para la edición de su cómic conjunto fue un éxito. En tan solo unos días alcanzaron la cifra mínima necesaria para publicar el cómic, y todo lo que recaudaron posteriormente fue usura una alegría que sirvió para motivarlos aún más a terminar la obra. Cuando estas cosas suceden vuelves a confiar en el mundillo. Al rato te corroe la envidia, pero eso es otra historia.

 

 

Sinopsis obligatoria, o parecerá que no nos hemos leído el tebeo: Matilda, una elfa que adopta mascotas por doquier y Jefe Gatito, un gato medieval, son una pareja de detectives que se encargan de resolver los casos más inverosímiles en la ciudad de Medieburgo. En esta ocasión, reciben una petición de auxilio desde la cárcel. Al visitar a su nuevo y misterioso cliente, descubren que ha sido acusado injustamente de hundir un barco. ¿Podrán Matilda y Jefe descubrir la verdad en una ciudad en la que nada es lo que parece?  Sinopsis copiada de aquí.

La historia es una sucesión de momentos estúpidos, incoherentes y muy divertidos. El reparto aumenta según avanza la trama y podemos asistir a situaciones muy ridículamente medievales. Su peculiar humor y chistes reiterativos harán las delicias incluso del tipo más duro. El mayor aliciente de conseguir Las Crónicas de Matilda reside en la cantidad de risas que promete y cumple. El estilo de cada autor ya es un asunto distinto, aunque se adaptan muy bien y no parece que exista un cambio brusco de dibujante bueno a dibujante que no da la talla. De hecho, se nota ese detalle de haber sido dibujado a toda leche. Como soy buena amiga les dejo caer por aquí que tenemos un Taller de dibujo Manga al que pueden apuntarse. Y luego patearme el trasero.

En definitiva: ¡COMPRADLO, NOSOTROS DISTRIBUIMOS COPIAS DE ESTE TEBEO EN LOS SALONES! Es buena mierda, lo prometemos.


Lo mejor: es una historia de humor perfecta, absurda de principio a fin, con un final muy bien atado y con mucho gancho.

Lo peor: el dibujo, que es muy medieval.

 

Precio: 3,5 €

Colaboran: Fadri, Defriki y Alfredo Murillo.

Páginas: 48.

Salida: junio de 2013